No están todos los que son ni son todos los que están.
jueves, 7 de febrero de 2013
¿Te han hecho daño? ¿Has sufrido por alguien? ¿Algo en lo que pusiste mucho empeño te ha salido mal? En estos casos lo mejor es salir y divertirte. Reír hasta llorar de la risa y caminar con la cabeza bien alta, con paso firme, pisando fuerte con unos taconazos de infarto. Quizás esto no te haga recuperar el pasado, no consigas a la persona que deseas o no haga cambiar la situación de las cosas, pero seguro que sonreír al futuro te abre nuevas puertas que antes ni sabías que estaban ahí. ¿Quién sabe? A lo mejor algún día la vida te recompensa con su sonrisa. Entonces, en ese momento, los que pensaron que eras débil, pesimista, que no valias para nada o que eras insignificante, sabrán que estaban equivocados. Que eres más fuerte que todos ellos juntos, que eres tan optimista que tu risa se oye más alta que la música que escuchan, que vales para lo que te propongas y para más, y que eres insignificante en este mundo donde habitan 7000 millones de personas, sí, pero que tienes tu propio mundo interior en el que solo habitan los más privilegiados: aquellos que te ayudan a seguir adelante, aquellos que se rieron contigo y te secaron las lágrimas cuando hizo falta.
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