Y así de pronto vuelves a aparecer. No es tan fácil como crees verte, saludar, sonreir, darte dos besos y hacer el paripé, como si no pasara nada. Pero una se acostumbra, hace ya mucho que tengo que fingir estar bien.
¿Cómo me lo tomo? Si es que a ti te dan venazos. ¿Quién sabe si mañana seguirás queriendome? Y es que no me queda otra opción que seguirte el rollo, eres un vicio tan fuerte que aunque supiese que sólo vas a darme una dosis, sería incapaz de pronunciar un "no".
Y cuando ya empezaba a superar por fin que tú eras una etapa terminada de mi vida, que no ibas a volver, asumí que nunca serías mío... Pero hoy me has sonreído y lo has estropeado todo.
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